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4.16.2010

Alfredo Guttero






Por Julio A. Portela


Alfredo Guttero (1882 – 1932), artista argentino nacido a fines del siglo XIX no pudo ser ajeno al movimiento del Modernismo que se desarrolló hasta la primera década del siglo siguiente. Esa conjunción entre técnica y arte que se correspondió temporalmente en distintos países de Europa y en los Estados Unidos y que tuvo no obstante muchos acercamientos y puntos de contacto en relación con el estilo, -si bien sus posturas fueron divergentes-, constituyendo en su conjunto el movimiento que se ha dado en llamar Modernismo.

Quizás sea Guttero, el artista plástico de nuestro país más motivado para plasmarlo en su obra, ya que pudo observar directamente su evolución desde su larga estadía en Europa entre 1904 y 1927.
Así sus figuras en actitudes estáticas, guardan sin embargo la intención de iniciar ciertos movimientos que las acercan precisamente a lo cinético. Ello identificaría a su obra con la participación en la técnica y el arte del cine de desarrollo notable desde fines del siglo XIX. Se trata justamente de figuras de bulto que sin embargo en sus actitudes físicas se presentan en cierta posición cuya acción pareciera iniciarse o acabar de finalizar, como ocurre con el personaje de “Feria” o “La Feria”(1929) entre otros.

También en sus “Bañantes o Bañistas o Bañistas Florentinas” (1925) donde el movimiento está insinuado por el trazado ondeado de las olas como un detalle poco perceptible o que no se ha querido remarcar. Este cuadro en particular incluye detalles del naturalismo en las actitudes sensuales de sus bañistas enfundadas en sus trajes enterizos y destacando detalles realistas como serían el de la ropa mojada pegada a las formas redondeadas de los cuerpos o el vello remarcado en las axilas de las mujeres.

La identificación del artista con su época es notable, podríamos decir que se trata de un hombre del modernismo con sus figuras ascéticas definidas en tonalidades pastel del celeste acerado, rosa viejo o gris ahumado que las relacionan con los colores imaginados por nosotros para los elementos representativos de la tecnología de esa época.

Pero Guttero es también el artista de las texturas en sus pinturas en lápiz graso, óleo, témpera y yesos cocidos, ésta última técnica inventada por el artista en tiempos que fueron de invención.
Entre otros desnudos destacamos el de “Susana y los viejos” (1920), un óleo de grandes dimensiones donde el cuerpo de la mujer aparece iluminado con una luz crepuscular donde la trenza negra del personaje cae por el centro del cuerpo, mientras otros personajes la observan codiciosos desde la media sombra del fondo del cuadro.

Sobresalen en el conjunto los retratos masculinos todos de cuerpo entero en posición de descanso ataviados con elegancia en blanco o negro y en actitudes displicentes, denotando gran personalidad y clase social.

Publicado en Leedor el 2-9-2006





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